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lunes, 1 de diciembre de 2008

Una mirada hacia la economía clásica


El filosofo Ricardo Forster, investigador y profesor de Historia de las Ideas de la UBA, habló con el diario La Nacion acerca de la crisis que atraviesa el mundo capitalista y dijo que "mas que una crisis economica, es una crisis cultural" asegurando que debemos volver a los valores que imperaron durante las últimas tres décadas.
Aseguro que hay que ver la crisis en una perspectiva historica y que "es necesario salir de la pura autorreferencialidad de epoca" y fijarnos en otros momentos recorridos por el capitalismo, otros caminos. Epocas en que el mundo sufrio crisis, bancarrotas y cracs por ejemplo.
A diferencia de muchos, el filosofo se alejo de el cliche que dice "la historia siempre se repite" y dijo que todos los momentos son diferentes ya que nos afectan distintos factores. No va a ocurrir lo mismo que en el crac del 29, en Walstreet, pero sin embargo aqui es fundamental volver a ese momento para ver que alternativas o salidas para la crisis se buscaron en ese contexto historico, para vivir el presente que nos toca aprendiendo de la historia.
Froster agrego que esta mirada retrospectiva es para aprender y saber que es lo que nos esta pasando y "tratar de descifrar las claves de lo que ocurre hoy dia con la vista puesta en otros momentos de la historia".
Con respecto al capitalismo en estos ultimos treinta años, sentencio que hubo un giro vertiginoso y se destruyola idea de una economia "no solo manejada por la especulacion financiera y los flujos de capital y absolutamente dominada por la logica del dinero".
Froster hablo de Paul Krugman, Nobel de Economia, sobre su formacion en la tradicion keynesiana y agrego que no hay que dejar a un lado a Marx, ya que siempre va a tener cosas para decirnos, "incluso se las dijo a Keynes. Keynes nunca dejó de leer atentamente a Marx para pensar él la economía capitalista y sus alternativas frente al laissez faire y el dominio del ultraliberalismo. Por lo tanto, creo, más allá de Krugman, que siempre es bueno recuperar a aquellos grandes maestros del pasado que dijeron cosas significativas para analizar el movimiento de la historia y de la economía. Marx es un clásico, Keynes también tiende a ser un clásico. Yo no diría: 'Menos Marx y más Keynes', sino que está bien que regrese Keynes. Pero también es importante Marx, porque nos permite ver por detrás, ver las zonas oscuras, leer también estas crisis del capitalismo. Hay volver a leer a los clásicos sin prejuicios" agrego el filosofo.

Veamos cuales son los postulados de la economia clásica:
  • Competencia perfecta en todos los mercados.
  • El estado no debe intervenir en el funcionamiento de los mercados
  • Precios flexibles al alza y a la baja, incluidos los salarios, lo que va a permitir que todos los mercados estén siempre en equilibrio
  • El mercado de trabajo está siempre en situación de pleno empleo.
  • La producción ofrecida por las empresas viene determinada por el nivel de pleno empleo
  • La política monetaria es ineficaz (neutralidad del dinero): variaciones en la oferta monetaria sólo afectan al nivel de precios, sin que tengan ningún efecto sobre las variables reales
  • La política fiscal tampoco sirve ya que la economía se encuentra siempre en una situación de pleno empleo, por lo que estas medidas al final sólo se traducen en subidas de precios.
  • El valor de un bien está dado por la cantidad de trabajo empleado en la producción de ese bien.

Habrá entonces que rever los viejos libros y entender que la historia no se repite. Cada momento de la economia mundial es único.

viernes, 21 de noviembre de 2008

Cómo salir de una crisis


El siguiente artículo retrata un ciclo del sector agropecuario, desde la hiperinflación de los '80 a la devaluación de 2001. Cómo hizo el campo para salir de un fuerte endeudamiento, un modelo de proceso productivo en tiempos de crisis financiera global...

LOS '90: El tipo de cambio bajo, la naciente apertura de la economía y la Ley de Convertibilidad impulsaron la competitividad y productividad del sector agrario haciendo que los productores pudiesen importar maquinarias e insumos y así establecer una competitividad mucho más ceñida. Durante esta época el sector agrario comenzó a recibir créditos y financiamiento no solo del Estado sino además de ciertas bancas privadas. Toda esta coyuntura abrió las posibilidades productivas del campo y respondió favorablemente a las demandas del mercado.
La producción de cereales y oleaginosas se elevó a 40 millones de toneladas anuales, a diferencia de la década anterior que era de 34 toneladas y la frontera agrícola registró un crecimiento anual del 2,7%.
CAIDA ABAJO
A partir de la segunda mitad de los ’90 el modelo de convertibilidad comenzó a perfilar su fracaso y las tendencias de la demanda mundial provocaron una caída en los precios de los commodities, en especial de los aceites y cereales. Eso repercutió en la producción agrícola de manera inmediata debido a que la concentración de la actividad hizo que los efectos negativos coyunturales se expandieran rápidamente.
FUGA HACIA ADELANTE
La solución fue el empleo de tres elementos: las semillas transgénicas de soja y maíz, la técnica de cultivo por siembra directa y el glifosato. Esto significó una reducción de costos por mano de obra, combustible y erosión de las tierras y además resultó una mejora en el proceso productivo ya que de esta manera se acortó el ciclo de siembra.
El implemento de los insumos bioquímicos permitió la utilización de tierras que anteriormente eran consideradas marginadas y además, la utilización del doble cultivo significó un crecimiento del rendimiento por hectárea.
Pero a finales de la década esto trajo como consecuencia un alto nivel de endeudamiento y riesgo: la deuda era equivalente al total del stock ganadero y se estimaban 14 millones de hectáreas hipotecadas.
El saneamiento de la deuda se articuló a partir transferencias de otros sectores de la economía y sentó así las bases para un modelo más ligado al autofinanciamiento que en la fuente bancaria. La crisis que aconteció en 2001 y su consecuente corralito obligaron a los productores a sustituir la divisa faltante mediante la retención de un activo: los granos.