Mirando caer una vez más los precios de los commodities, más de un argentino habrá vuelto a plantear la necesidad de generar un sector industrial fuerte que nos libere de la eterna dependencia del sector agropecuario.
Sin embargo, nuestra historia demuestra una y mil veces que generar un sector industrial competitivo no es tan sencillo como aumentar los aranceles o devaluar a moneda. Un elemento fundamental para lograr un desarrollo industrial sustentable lo constituyen la investigación e implementación de tecnología.
La última publicación del Informe Global sobre Tecnología 2007-2008 que realiza anualmente el Foro Económico Mundial, dejó en evidencia que en la Argentina la tecnología no es un tema prioritario. A diferencia de los informes publicados desde el año 2004, la Argentina no sólo no mejoró su situación sino que cayó 14 puntos. Ubicado en el puesto 77, el desarrollo tecnológico del país está por debajo el de países como Chile (34), Puerto Rico (39) Jamaica (46) Uruguay (65) o Colombia (69).
Uno de los factores que señala el informe como responsable de la caída es la escasa atención del gobierno a esta cuestión en su agenda nacional.
martes, 25 de noviembre de 2008
viernes, 21 de noviembre de 2008
Cómo salir de una crisis
El siguiente artículo retrata un ciclo del sector agropecuario, desde la hiperinflación de los '80 a la devaluación de 2001. Cómo hizo el campo para salir de un fuerte endeudamiento, un modelo de proceso productivo en tiempos de crisis financiera global...
LOS '90: El tipo de cambio bajo, la naciente apertura de la economía y la Ley de Convertibilidad impulsaron la competitividad y productividad del sector agrario haciendo que los productores pudiesen importar maquinarias e insumos y así establecer una competitividad mucho más ceñida. Durante esta época el sector agrario comenzó a recibir créditos y financiamiento no solo del Estado sino además de ciertas bancas privadas. Toda esta coyuntura abrió las posibilidades productivas del campo y respondió favorablemente a las demandas del mercado.
La producción de cereales y oleaginosas se elevó a 40 millones de toneladas anuales, a diferencia de la década anterior que era de 34 toneladas y la frontera agrícola registró un crecimiento anual del 2,7%.
LOS '90: El tipo de cambio bajo, la naciente apertura de la economía y la Ley de Convertibilidad impulsaron la competitividad y productividad del sector agrario haciendo que los productores pudiesen importar maquinarias e insumos y así establecer una competitividad mucho más ceñida. Durante esta época el sector agrario comenzó a recibir créditos y financiamiento no solo del Estado sino además de ciertas bancas privadas. Toda esta coyuntura abrió las posibilidades productivas del campo y respondió favorablemente a las demandas del mercado.
La producción de cereales y oleaginosas se elevó a 40 millones de toneladas anuales, a diferencia de la década anterior que era de 34 toneladas y la frontera agrícola registró un crecimiento anual del 2,7%.
CAIDA ABAJO
A partir de la segunda mitad de los ’90 el modelo de convertibilidad comenzó a perfilar su fracaso y las tendencias de la demanda mundial provocaron una caída en los precios de los commodities, en especial de los aceites y cereales. Eso repercutió en la producción agrícola de manera inmediata debido a que la concentración de la actividad hizo que los efectos negativos coyunturales se expandieran rápidamente.
A partir de la segunda mitad de los ’90 el modelo de convertibilidad comenzó a perfilar su fracaso y las tendencias de la demanda mundial provocaron una caída en los precios de los commodities, en especial de los aceites y cereales. Eso repercutió en la producción agrícola de manera inmediata debido a que la concentración de la actividad hizo que los efectos negativos coyunturales se expandieran rápidamente.
FUGA HACIA ADELANTE
La solución fue el empleo de tres elementos: las semillas transgénicas de soja y maíz, la técnica de cultivo por siembra directa y el glifosato. Esto significó una reducción de costos por mano de obra, combustible y erosión de las tierras y además resultó una mejora en el proceso productivo ya que de esta manera se acortó el ciclo de siembra.
El implemento de los insumos bioquímicos permitió la utilización de tierras que anteriormente eran consideradas marginadas y además, la utilización del doble cultivo significó un crecimiento del rendimiento por hectárea.
Pero a finales de la década esto trajo como consecuencia un alto nivel de endeudamiento y riesgo: la deuda era equivalente al total del stock ganadero y se estimaban 14 millones de hectáreas hipotecadas.
El saneamiento de la deuda se articuló a partir transferencias de otros sectores de la economía y sentó así las bases para un modelo más ligado al autofinanciamiento que en la fuente bancaria. La crisis que aconteció en 2001 y su consecuente corralito obligaron a los productores a sustituir la divisa faltante mediante la retención de un activo: los granos.
La solución fue el empleo de tres elementos: las semillas transgénicas de soja y maíz, la técnica de cultivo por siembra directa y el glifosato. Esto significó una reducción de costos por mano de obra, combustible y erosión de las tierras y además resultó una mejora en el proceso productivo ya que de esta manera se acortó el ciclo de siembra.
El implemento de los insumos bioquímicos permitió la utilización de tierras que anteriormente eran consideradas marginadas y además, la utilización del doble cultivo significó un crecimiento del rendimiento por hectárea.
Pero a finales de la década esto trajo como consecuencia un alto nivel de endeudamiento y riesgo: la deuda era equivalente al total del stock ganadero y se estimaban 14 millones de hectáreas hipotecadas.
El saneamiento de la deuda se articuló a partir transferencias de otros sectores de la economía y sentó así las bases para un modelo más ligado al autofinanciamiento que en la fuente bancaria. La crisis que aconteció en 2001 y su consecuente corralito obligaron a los productores a sustituir la divisa faltante mediante la retención de un activo: los granos.
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jueves, 20 de noviembre de 2008
Departamento o casa nueva, ¿conviene invertir o esperar?

La crisis llegó y ha venido para instaurarse. El mercado inmobiliario está sufriendo los efectos negativos. La venta de casas ha comenzado a caer con respecto a meses anteriores. Las casas bajaron su precio un 20%, y la construcción se ha estancado, luego del boom de los últimos años.
¿Tenía entre sus planes comprar una casa o un departamento para el verano?
Le damos las herramientas precisas para que usted pueda evaluar su situación y llegue a sus propias conclusiones sobre si es el mejor momento o deberá esperar.
1. ¿Cuánto le pueden prestar los bancos?
2. Conozca y compare los diferentes planes de crédito y financiación que hay en el mercado
3. Determine el crédito que puede pedir, según la cuota que desea pagar.
4. Calcule los gastos de escrituración al comprar o hipotecar un inmueble.
5. ¿Es conveniente el tipo de cambio actual? ¿Continuarán las oscilaciones? Hoy eldólar tiene una cotización alto, si la semana entrante hay una rebaja de la moneda extranjera el inmueble perderá valor.
6. Consulte proyecciones para los próximos meses
Notas relacionadas:
La crisis desaceleró al mercado inmobiliario
-Se estanca en 2009 el mercado inmobiliario
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¿Tiempos Modernos?
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lunes, 17 de noviembre de 2008
Wall Street y la tristeza de ya no ser

A esta altura de la crisis financiera global sus efectos ya comienzan a reflejarse no solo en índices, precios de bonos y liquidez bancaria, sino también en los hábitos y la manera de pensar de gran parte de la sociedad norteamericana.
Nueva York ya no brinda esas postales exitistas y de bacanales despilfarros que supieran retratarar de forma magistral autores como Tom Wolfe o Scott Fitzgerald. El clima se parece más a un escrito de Paul Auster donde la rabia y el desconcierto ocupan un lugar preferencial.
Los ejecutivos de entidades como Lehman Brothers, Citigroup, Merril Lynch y Fannie Mae pasaron de ser vistos como los símbolos de una época (la de las bancas de inversión) a ser depreciados y tratados como ladrones y especuladores. Ya no se trata de jóvenes formados en universidades del este y que hablan inglés sin acento, lo mejor de una nación, sino de un grupo de apostadores ebrios de codicia que se jugaron todo en una ruleta que antes de marzo dejará a 5 millones de personas sin casa y seguro médico.
No solo estamos ante un cambio en los modelos económicos sino ante un cambio en la concepción de la palabra éxito, ese vocablo tan lejano en este invierno tan gris que cubre a Wall Street.
Nueva York ya no brinda esas postales exitistas y de bacanales despilfarros que supieran retratarar de forma magistral autores como Tom Wolfe o Scott Fitzgerald. El clima se parece más a un escrito de Paul Auster donde la rabia y el desconcierto ocupan un lugar preferencial.
Los ejecutivos de entidades como Lehman Brothers, Citigroup, Merril Lynch y Fannie Mae pasaron de ser vistos como los símbolos de una época (la de las bancas de inversión) a ser depreciados y tratados como ladrones y especuladores. Ya no se trata de jóvenes formados en universidades del este y que hablan inglés sin acento, lo mejor de una nación, sino de un grupo de apostadores ebrios de codicia que se jugaron todo en una ruleta que antes de marzo dejará a 5 millones de personas sin casa y seguro médico.
No solo estamos ante un cambio en los modelos económicos sino ante un cambio en la concepción de la palabra éxito, ese vocablo tan lejano en este invierno tan gris que cubre a Wall Street.
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domingo, 16 de noviembre de 2008
Cambio de dirección
Hasta hace poco creíamos que existía un problema de pérdida de confianza en el sistema bancario porque había incertidumbre sobre la solvencia de algunos bancos y entonces la solución era inyectarle liquidez al sistema, recapitalizar la banca y comprar los activos de mala calidad. Pero este diagnóstico tomó un giro inesperado cuando el Secretario del Tesoro de los Estados Unidos, Henry Paulson, anunció que el paquete de rescate financiero votado en octubre por el Congreso, no se destinará a comprar aquellos “activos tóxicos”, como estaba previsto. Se utilizará, en cambio, para reactivar el crédito a los consumidores, ayudar a deudores hipotecarios o a estudiantes que han tomado préstamos.
Hoy parecería que la culpa de todos los males la tienen esas deudas tóxicas, que no son otra cosa que activos no líquidos (en este caso hipotecas no líquidas). Derivados financieros que no tienen precio en el mercado y que funcionan de una manera muy metódica: se combinan, se apalancan y se venden. Pero no sólo las hipotecas estaban atadas a estas carteras de activos de mala calidad, estaban también los estudiantes, el sector automotriz y las tarjetas de créditos.
Hoy parecería que la culpa de todos los males la tienen esas deudas tóxicas, que no son otra cosa que activos no líquidos (en este caso hipotecas no líquidas). Derivados financieros que no tienen precio en el mercado y que funcionan de una manera muy metódica: se combinan, se apalancan y se venden. Pero no sólo las hipotecas estaban atadas a estas carteras de activos de mala calidad, estaban también los estudiantes, el sector automotriz y las tarjetas de créditos.
La tasa de interés en Estados Unidos venía cayendo desde octubre, se había reducido a la mitad. Sin embargo, desde el miércoles de la semana pasada ha venido aumentando, y esto no es otra cosa que una señal de la preocupación que rodea a los mercados. Al mercado no le gusta la incertidumbre y, en este momento, la hay (y mucha) acerca del rumbo del mecanismo de ayuda que implementará el gobierno estadounidense.
Por ahora, el llamado de Paulson fue a reanudar el crédito, los tóxicos… que esperen en los bancos.
Por ahora, el llamado de Paulson fue a reanudar el crédito, los tóxicos… que esperen en los bancos.
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Alemania, la mayor economía de Europa, en recesión
Por segundo trimestre consecutivo, el Producto Interno Bruto del país germano fue negativo, generado por la caída de las exportaciones, motor principal de la economía alemana. A esto se suma el bajo nivel de consumo registrado en los últimos 90 días.El panorama financiero actual se asemeja a una cadena de dominó: las fichas van cayendo una a una y cualquier intento para detenerlas es vano. Como espectadores impotentes vemos el derrumbe esperando a que la situación se revierta, para que las consecuencias no se hagan cada vez mas evidentes.
La economía alemana, la tercera mayor del mundo, ha entrado técnicamente en recesión. Esta es una muy mala noticia para el resto de Europa, porque se trata el principal socio comercial de la mayoría de los países.
Durante los últimos años Alemania se constituyó como el primer exportador mundial, desde mediados de este año las cifras comerciales se han ido desmoronando. Adicionalmente el consumo doméstico ha ido decreciendo y como un factor adicional la confianza de los empresarios se ha instalado en el lugar mas bajo, con respecto a los últimos cinco años.
Para tratar de dar solución al dificil momento y reactivar la economía, el Ejecutivo aprobó un plan de rescate por 32.000 millones de euros. El dinero será destinado, entre otras cosas, a fomentar inversiones públicas y privadas y a reducir las cotizaciones al seguro de desempleo.
"Estamos en una situación sumamente difícil, en la que no podemos vaticinar lo que sucederá en el futuro", dijo Angela Merkel, la semana pasada cuando presentó el informe economómico en el que se reveló oficialmente la recesión.
¿Y ahora quién sigue?
Las primeras fichas en caer fueron las de economías del Sudeste Asiático: Japón, Corea y Singapur. Después el miedo se hizo sentir en países con alta incertidumbre política. Ahora el temblor ha llegado a los países más desarrollados. Hace una semana el Fondo Monetario Internacional redujo sus previsiones de crecimiento para todos los países importantes del mundo. Adicionalmente predijo para 2009 la primera caída de las economías de los países desarrollados desde la Segunda Guerra Mundial.
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